Sohbet 30: "La Montaña"
Dice un proverbio sufi: "Aquel que no
tiene maestro o maestra tiene por maestro a Shaitán (Satán)”.
“Elige una maestra o maestro, pues sin ello
que te guíe este viaje está lleno de dolor, de riego y de peligro”.
Cuando uno entra en la Orden Mevlevi, orden
creada a partir de las enseñanzas de Rumi, quien trasmite el conocimiento se presenta como
compañero o compañera de viaje. La enseñanza es personalizada y horizontal.
Ambas personas viajan. Se ayudan mutuamente en las dificultades.
“Eleva tus palabras, no tu voz. Es la
lluvia la que hace crecer las flores, no los truenos.”
La imagen del viaje, de los viajeros y
viajeras dentro de la espiritualidad islámica es central. Los y las peregrinas.
Ibn Arabi comenta “ La noción de viaje se
encuentra empresa en el islam mismo: además de la peregrinación voluntaria y
preceptiva a La Meca, el Profeta es quien viaja, al-rasul, ‘el enviado’. La
otra denominación de quien ‘da noticias sobre la profecía’, sobre la
revelación: al-nabi, es también ‘quien va de un lugar a otro’”
En Rumi existe un vínculo misterioso entre el viaje y el crecimiento, el viaje y la maduración; en otras palabras, entre el viaje y la vida.
“Has corrido mucho de un lado a otro“El viaje y el itinerario de la persona ha de ser interiores”.
Dicen que, en tiempos de Ŷalāl-ol Din Rumi,
había una santa a la que se conocía como Fajr al-Nesā. Era una mujer mística, la
Rābe'ah de su tiempo, y realizó muchos actos carismáticos (karāmāt ). Era una
discípula fiel de Rumi, e iba a menudo a visitarle. Algunos de sus compañeros
la animaban a ir en peregrinación a la Kaaba en La Meca. Ella sintió anhelo en su
interior para realizar el viaje, pero advirtió a sus compañeros: “Debo primero
consultar a Rumi, pues no puedo moverme sin su recomendación”.
Dicho esto, se levantó y fue a visitar a Rumi. El maestro la recibió; sin embargo, antes de que ella abriera la boca, le dijo: “Es una buena intención la que tienes en tu mente. Ojalá tu viaje sea bendecido. Espero que estemos juntos”. Inclinó entonces la cabeza, sumergiéndose en el silencio. La intervención de Rumi dejó mudos de asombro a sus discípulos, admirados de la naturaleza real de esta comunicación telepática. Esa noche permaneció en casa de Rumi. Poco después de la medianoche, el maestro subió a la terraza de su casa para realizar sus oraciones nocturnas. Al terminar sus rezos, empezó a gritar, muy excitado y sumergido en rapto. Luego hizo señas por el tragaluz a Fajr al-Nesā, indicándole que subiera. Cuando llegó, Rumi le ordenó: “Alza tu mirada. El Objetivo se ha presentado ante ti”. Al hacerlo, contempló la Kaaba girando en el cielo sobre la cabeza de Rumi. La visión fue para ella nítida, sin rastro de duda ni de ambigüedad. Se quedó boquiabierta, sobrecogida por el asombro y la perplejidad. Al recobrar su estado normal, se sometió totalmente a La Divinidad y renunció definitivamente a su deseo de ir a La Meca.
“¿Como cubrirá de verde una piedra la primavera? Conviértete en tierra para que puedas producir flores de mil tonalidades. Durante años has sido roca que se clava en el corazón; por experimentar, ¡se tierra una vez!”
Según Rumi, en la existencia todo está
interrelacionado, se halla en un movimiento constante de regeneración. De ahí
la danza mawlawi del samá, cuyo movimiento circular (carrusel)
simboliza, justamente, dicha regeneración.
Para Rumi, el fundamente de la existencia
es el movimiento; dicho según su propio lenguaje metafórico: el cosmos no cesa
ni un instante de danzar, del átomo a los planetas que gravitan en el universo,
tal como se escenifica visualmente en el sama mawlawi que incluye la danza
circular de los derviches giróvagos.
Rumi solía recitar sus poemas mientras bailaba girando sobre sí mismo. La estructura inherente a su poesía -el flujo incesante de su imaginación, la cadencia interior, la repetición de ritmos al estilo de los mantras- refleja a menudo este movimiento circular. Un significado conlleva sutilmente otro y una perspectiva, otra. Incluso el estado de silencio al que se refiere tantas veces no es algo estancado, sino cargado de posibilidades siempre nuevas. Nada referente a Rumi puede darse por sentado: uno debe ser siempre consciente del significado que se esconde tras el significado y del velo que hay tras el velo.
“Las personas místicas no necesitan ni un
centavo para poseer una luna de plata y un sol de oro.”
La imagen de la sortija y el carrusel es
el premio material que tiene un niño o niña al subirse a una calesita. El
camino místico rechaza lo material y se enfoca en el momento, en el disfrute de
la vida, y el valor de los actos de bien.
¿Hasta cuándo estarás cautivo de la plata y
el oro?
Hay un dicho islámico sobre Jesús, la paz y bendiciones de La Divinidad sean con él:
“Jesús estaba caminando sobre las aguas y uno de sus discípulos le pregunta como podía realizar esa misma acción. Jesús le responde ”¿Para ti el barro y el oro tienen el mismo valor? Para mí sí.”
Este párrafo pareciera ser parte de “las
habladurías del mundo”. Donde se acusa de posar, de que todo es en vano.
Para explicar esto vamos a hacer referencia a una santa y maestra sufi quien ha modificado la concepción del misticismo sufi, agregando dos conceptos que se mantienen hasta hoy en día que es:
Rābiʻa al-ʻAdawiyya (717–801) fue una
poetisa del misticismo sufí. No se tienen muchos detalles acerca de su
vida. Las biografías se basaron en escrituras antiguas que ya no están
disponibles. Una mezcla viva de leyendas, milagros, y cuentos populares llenan
su historia. Rabi’a fue una mujer musulmana de carácter excepcional, cuya vida
estuvo llena de acontecimientos extraordinarios.
Pese a sus dificultades por la pobreza, el
amor hacia La Divinidad y su abnegación no flaquearon. No poseía mucho más que
una jarra rota, una esterilla de juncos y un ladrillo que utilizaba como
almohada. Pasaba toda la noche rezando y en meditación, obligándose a estar
despierta para no alejarse de su activo amor hacia La Divinidad. Pronto, su
fama empezó a crecer, apareciendo numerosas discípulas y discípulos. Rabi’a
tuvo discusiones con muchos de los religiosos más importantes de su época. A
pesar de tener varias ofertas de matrimonio, Rabi’a rechazó todas para dedicar
su vida a La Divinidad.
Además de su absoluto ascetismo, lo más
importante de Rabi’a fue que introdujo un nuevo concepto del Amor Divino. Fue
la primera en divulgar la idea de que La Divinidad debería ser amada y no temida,
como los primeros Sufis habían hecho:
En esta parte de la poesía hay una
referencia a la maestra sufi Rābe'ah.
Rābe'ah solía pasar la noche rezando y sólo se permitía dormir un poco antes del amanecer, hasta que las luces del alba teñían el horizonte. Se levantaba entonces y se le oía decir, profundamente impresionada: “Oh alma sin nobleza, ¿hasta cuándo estarás durmiendo y despertando? Se acerca el día en que entrarás en tal sopor que sólo la trompeta de la Resurrección será capaz de hacerte despertar”.
Si bien Rumi decía:
“La persona sufi es hija del instante, ¡Oh
amigo, oh amiga!, decir ‘mañana’ no es propio de la senda interior”.
“No mires atrás, nadie sabe cómo comenzó
alguna vez el mundo. No temas al futuro, nada dura para siempre. Si
vives en el pasado o el futuro, vas a perder este momento.”
“Como puedo saber algo sobre el pasado o futuro cuando la luz del amado brilla solo ahora.”
Creo que esta frase se refiere al mañana como
un día de cambio.
“Nunca es tarde para preguntarse
"¿Estoy dispuesto a cambiar mi vida?
¿Estoy listo para cambiarme a mí mismo?".
Cual sea la edad que tengamos,
lo que hemos pasado,
siempre es posible renacer.
Si cada día es una copia del último, ¡qué lástima!
Cada respiración es una oportunidad de renacer.
Sin embargo, para renacer a una nueva vida,
tienes que morir antes de morir.”
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