Sohbet 30: "La Montaña"

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  Hablaré con el jardín Hablaré con el que se fue Todos quieren mi montaña Todos quieren mi montaña De la mitad de las sombras La mitad partida, siempre Solo quedan las alturas Solo quedan las alturas Trepen a los techos, ya llega la aurora Trepen a los techos, ya llega la aurora Andaré por el corral Donde no hay cautivos ya Pagarán por mi montaña Pagarán por mi montaña Comeré lo que comer Dormiré y me afeitaré La montaña es la montaña La montaña es la montaña Trepen a los techos, ya llega la aurora Trepen a los techos, ya llega la aurora Introducción: «La montaña» es una canción incluida en su álbum solista Pelusón of milk editado en 1991. Interpretación: De la mitad de las sombras La mitad partida, siempre El tema comienza con la dualidad. Entre “el jardín” y “el que se fue” . Rumi decía: “Como una sombra, soy y no soy." "Tú eres una sombra: ¡aniquílate en los rayos del Sol! ¿Cuánto tiempo seguirás contemplando tu sombra? ¡Contempla también Su luz!” Hablar con el Jardín...

Sohbet 17: “Cantata de Puentes Amarillos” Parte 2/3

 


Buscar a alguien que nos lleve en el viaje:

Sube al taxi nena…
los hombres te miran,
te quieren tomar…

Dice un proverbio sufi: "Aquel que no tiene maestro o maestra tiene por maestro a Shaitán (Satán)”.

“Elige una maestra o maestro, pues sin ello que te guíe este viaje está lleno de dolor, de riego y de peligro”.

Cuando uno entra en la Orden Mevlevi, orden creada a partir de las enseñanzas de Rumi, quien trasmite el conocimiento se presenta como compañero o compañera de viaje. La enseñanza es personalizada y horizontal. Ambas personas viajan. Se ayudan mutuamente en las dificultades.

Parar:

Ojo el ramo nena…
las flores se caen,
tenés que parar…

“Eleva tus palabras, no tu voz. Es la lluvia la que hace crecer las flores, no los truenos.”

La imagen del viaje, de los viajeros y viajeras dentro de la espiritualidad islámica es central. Los y las peregrinas.

Ibn Arabi comenta “ La noción de viaje se encuentra empresa en el islam mismo: además de la peregrinación voluntaria y preceptiva a La Meca, el Profeta es quien viaja, al-rasul, ‘el enviado’. La otra denominación de quien ‘da noticias sobre la profecía’, sobre la revelación: al-nabi, es también ‘quien va de un lugar a otro’”

En Rumi existe un vínculo misterioso entre el viaje y el crecimiento, el viaje y la maduración; en otras palabras, entre el viaje y la vida.

“Has corrido mucho de un lado a otro
Has viajado por todo el mundo
Viaja ahora a través del espíritu,
Junto a quienes se han convertido en puro espíritu”.

“El viaje y el itinerario de la persona ha de ser interiores”.

Dicen que, en tiempos de Ŷalāl-ol Din Rumi, había una santa a la que se conocía como Fajr al-Nesā. Era una mujer mística, la Rābe'ah de su tiempo, y realizó muchos actos carismáticos (karāmāt ). Era una discípula fiel de Rumi, e iba a menudo a visitarle. Algunos de sus compañeros la animaban a ir en peregrinación a la Kaaba en La Meca. Ella sintió anhelo en su interior para realizar el viaje, pero advirtió a sus compañeros: “Debo primero consultar a Rumi, pues no puedo moverme sin su recomendación”.

Dicho esto, se levantó y fue a visitar a Rumi. El maestro la recibió; sin embargo, antes de que ella abriera la boca, le dijo: “Es una buena intención la que tienes en tu mente. Ojalá tu viaje sea bendecido. Espero que estemos juntos”. Inclinó entonces la cabeza, sumergiéndose en el silencio. La intervención de Rumi dejó mudos de asombro a sus discípulos, admirados de la naturaleza real de esta comunicación telepática. Esa noche permaneció en casa de Rumi. Poco después de la medianoche, el maestro subió a la terraza de su casa para realizar sus oraciones nocturnas. Al terminar sus rezos, empezó a gritar, muy excitado y sumergido en rapto. Luego hizo señas por el tragaluz a Fajr al-Nesā, indicándole que subiera. Cuando llegó, Rumi le ordenó: “Alza tu mirada. El Objetivo se ha presentado ante ti”. Al hacerlo, contempló la Kaaba girando en el cielo sobre la cabeza de Rumi. La visión fue para ella nítida, sin rastro de duda ni de ambigüedad. Se quedó boquiabierta, sobrecogida por el asombro y la perplejidad. Al recobrar su estado normal, se sometió totalmente a La Divinidad y renunció definitivamente a su deseo de ir a La Meca.

“¿Como cubrirá de verde una piedra la primavera? Conviértete en tierra para que puedas producir flores de mil tonalidades. Durante años has sido roca que se clava en el corazón; por experimentar, ¡se tierra una vez!”

Relaciones:

Vi la sortija,
muriendo en el carrusel,
vi tantos monos,
nidos,

platos de café,

Según Rumi, en la existencia todo está interrelacionado, se halla en un movimiento constante de regeneración. De ahí la danza mawlawi del samá, cuyo movimiento circular (carrusel) simboliza, justamente, dicha regeneración.

Para Rumi, el fundamente de la existencia es el movimiento; dicho según su propio lenguaje metafórico: el cosmos no cesa ni un instante de danzar, del átomo a los planetas que gravitan en el universo, tal como se escenifica visualmente en el sama mawlawi que incluye la danza circular de los derviches giróvagos.

Rumi solía recitar sus poemas mientras bailaba girando sobre sí mismo. La estructura inherente a su poesía -el flujo incesante de su imaginación, la cadencia interior, la repetición de ritmos al estilo de los mantras- refleja a menudo este movimiento circular. Un significado conlleva sutilmente otro y una perspectiva, otra. Incluso el estado de silencio al que se refiere tantas veces no es algo estancado, sino cargado de posibilidades siempre nuevas. Nada referente a Rumi puede darse por sentado: uno debe ser siempre consciente del significado que se esconde tras el significado y del velo que hay tras el velo.

“Las personas místicas no necesitan ni un centavo para poseer una luna de plata y un sol de oro.”

La imagen de la sortija y el carrusel es el premio material que tiene un niño o niña al subirse a una calesita. El camino místico rechaza lo material y se enfoca en el momento, en el disfrute de la vida, y el valor de los actos de bien.

¿Hasta cuándo estarás cautivo de la plata y el oro?

Hay un dicho islámico sobre Jesús, la paz y bendiciones de La Divinidad sean con él:

Jesús estaba caminando sobre las aguas y uno de sus discípulos le pregunta como podía realizar esa misma acción. Jesús le responde ”¿Para ti el barro y el oro tienen el mismo valor? Para mí sí.”

Guarda el hilo nena…
guarden bien tus manos…
esta libertad…

Otra temática importante de Rumi es a libertad en cada una de nuestras manifestaciones. Con sus versos nos enseña a ser personas atentas para no perderla. Algunos ejemplos:

“Busca a alguien que no lleve las cuentas, que no esté buscando ser rico y no tenga miedo a perder: ese es un ser libre.”

“No hay quien de alguna pasión no esté preso.
No hay quien allá en su cabeza no albergue locura.
Del hilo de dicho delirio que eleva asoma la punta:
visible confirma su invisible asiento.”

“Estar libre de prejuicios 
da discernimiento y luz a los ojos, 
en cambio el egoísmo te ciega  
y los prejuicios entierran 
tu conocimiento en una tumba.  
La ausencia de prejuicios hace sabio al ignorante; 
los prejuicios pervierten al conocimiento.  
Resiste a la tentación y tu visión será clara; 
actúa egoístamente 
y te volverás ciego y esclavizado.”

No dormir:

Ya no poses nena,
todo eso es en vano,
como no dormir…

Este párrafo pareciera ser parte de “las habladurías del mundo”. Donde se acusa de posar, de que todo es en vano.

Para explicar esto vamos a hacer referencia a una santa y maestra sufi quien ha modificado la concepción del misticismo sufi, agregando dos conceptos que se mantienen hasta hoy en día que es:

  • El Amor, La Divinidad como La Amada, o Dios como El Amado, y la persona sufi como el Amante.
  • El desvelo y las noche de vigilia para cultivar dicho Amor.

Rābiʻa al-ʻAdawiyya (717–801) fue una poetisa del misticismo sufí. No se tienen muchos detalles acerca de su vida. Las biografías se basaron en escrituras antiguas que ya no están disponibles. Una mezcla viva de leyendas, milagros, y cuentos populares llenan su historia. Rabi’a fue una mujer musulmana de carácter excepcional, cuya vida estuvo llena de acontecimientos extraordinarios.

Pese a sus dificultades por la pobreza, el amor hacia La Divinidad y su abnegación no flaquearon. No poseía mucho más que una jarra rota, una esterilla de juncos y un ladrillo que utilizaba como almohada. Pasaba toda la noche rezando y en meditación, obligándose a estar despierta para no alejarse de su activo amor hacia La Divinidad. Pronto, su fama empezó a crecer, apareciendo numerosas discípulas y discípulos. Rabi’a tuvo discusiones con muchos de los religiosos más importantes de su época. A pesar de tener varias ofertas de matrimonio, Rabi’a rechazó todas para dedicar su vida a La Divinidad.

Además de su absoluto ascetismo, lo más importante de Rabi’a fue que introdujo un nuevo concepto del Amor Divino. Fue la primera en divulgar la idea de que La Divinidad debería ser amada y no temida, como los primeros Sufis habían hecho:

“¡Oh, mi señor! si te adoro por miedo al Infierno,
quémame en el infierno
Y si te adoro por la esperanza del Paraíso,
exclúyeme de él.
Pero si te adoro por Ti mismo
no me apartes de Tu belleza eterna.” 

En esta parte de la poesía hay una referencia a la maestra sufi Rābe'ah.

Rābe'ah solía pasar la noche rezando y sólo se permitía dormir un poco antes del amanecer, hasta que las luces del alba teñían el horizonte. Se levantaba entonces y se le oía decir, profundamente impresionada: “Oh alma sin nobleza, ¿hasta cuándo estarás durmiendo y despertando? Se acerca el día en que entrarás en tal sopor que sólo la trompeta de la Resurrección será capaz de hacerte despertar”.

Mañana:

Aunque me fuercen,
yo nunca voy a decir,
que todo tiempo por pasado fue mejor…
¡mañana es mejor!

Si bien Rumi decía:

“La persona sufi es hija del instante, ¡Oh amigo, oh amiga!, decir ‘mañana’ no es propio de la senda interior”.

“No mires atrás, nadie sabe cómo comenzó alguna vez el mundo. No temas al futuro, nada dura para siempre. Si vives en el pasado o el futuro, vas a perder este momento.”

“Como puedo saber algo sobre el pasado o futuro cuando la luz del amado brilla solo ahora.”

Creo que esta frase se refiere al mañana como un día de cambio.

“Nunca es tarde para preguntarse
"¿Estoy dispuesto a cambiar mi vida?
¿Estoy listo para cambiarme a mí mismo?".
Cual sea la edad que tengamos,
lo que hemos pasado,
siempre es posible renacer.
Si cada día es una copia del último, ¡qué lástima!
Cada respiración es una oportunidad de renacer.
Sin embargo, para renacer a una nueva vida,
tienes que morir antes de morir.”


Arte: Yasmeen Olya
Título "Rose Dervish".
Realizado en acrílico sobre lienzo.
Esta pintura está reflexionando sobre lo Divino desde la perspectiva de una mujer sufí.

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